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LA DURA VIDA DE UN DOMINANTE
LA DURA VIDA DE UN DOMINANTE
Samantha (10 años), embarazada de 4 meses, comienza a gemir, aumentando el volumen y cambiándolo para gritos de miedo, Emilio (8 años) está regresando por el túnel para el recinto principal después de varias horas en la cerca eléctrica. Guga (9 años), padre del futuro bebe, está atrasado en su regreso. Emilio entra en el recinto y un pandemonium de gritos y lloros explota, Emilio agrede a Samantha. Dolores (12 años), su hermana, la defiende. Desde afuera intentamos aislar a Samantha en un dormitorio, Emilio va atrás de ella, Guga regresa deprisa y en furia va buscando a Emilio en todo lugar hasta que lo encuentra, Emilio se defiende, corre, pero no se puede librar que algunos golpes lo alcancen, termina huyendo al campo abierto.
Diez minutos después, en uno de los dormitorios, en un día de intenso calor, están Guga, Samantha y Dolores, acostados en el piso frío de azulejos. Emilio entra, ya más calmado, y se acuesta junto con el grupo. Guga lo examina para ver si no lo golpeó de más, Dolores le hace un cariño, y Samantha, la perseguida, juega con su pierna. La paz regresó entre los primatas.
Minutos después entra Billy (5 años), o ultimo del grupo, todavía un bebe, Samantha no quiere que él entre. Dolores, que ha sido su madre adoptiva, lucha para él entrar y Billy consigue ir donde Guga que lo abraza. Guga lo examina y lo deja acostarse junto al grupo. La paz es perturbada minutos después, cuando llega Carolina (6 años), hermana de Billy. Ahora quienes no les agradan la presencia son las hembras, que tienen celos de ella. Ella todavía no es adolescente, pero se da muy bien con los machos y Guga la protege. Dolores y Samantha intentan intimidarla y expulsarla del local. Claudio (7 años), el tercer macho y ya adolescente, la defiende y Guga va a buscarla y la deja entrar.
En media hora, Guga, el dominante, que nunca fue entrenado para serlo, tuvo que administrar un conflicto de múltiplas personalidades y vanidades. Guga gana una botella con yogurt de frutas liquido, bebe una buena parte. Claudio pide un poco, él le da lo restante de la botella. Más tarde, un litro de jugo embotellado está su disposición, y él deja que Emilio lo agarre. Recibe una revista con fotos impresas, da una ojeada en la misma. Carolina pide para verla y él se la entrega.
Aquellos que todavía piensan que ser dominante es un buen negocio, tienen que estar en la piel de Guga solo 24 horas, y tal vez renuncien a serlo. Todo este grupo de chimpancés son huérfanos, excepto Dolores que vivió en un Circo 8 años, todos están en el Santuario desde bebes y crecieron juntos. Guga es hoy el dominante, copula con Dolores y Samantha, pero deja que los otros machos también lo hagan. Hoy protege a Samantha, ya que sabe que ella está embarazada y que debe evitar que los machos la asedien. Durante cada mañana los 3 machos adolescentes salen del recinto principal, y pasan a la cerca contigua de 3 mil metros cuadrados, acompañando la vida del resto del Santuario y con acceso permanente a la Escuelita. En el recinto quedan las 3 hembras y Billy, que defiende a su hermana Carolina de la enemistad de las dos hermanas, Samantha y Dolores.
Guga aprendió una cosa, que para ser dominante, debe ser tolerante y solo usar la fuerza en situaciones graves, para colocar orden. Él debe administrar las vanidades, gustos y preferencias de todos, agradándolos siempre que sea posible. Esto genera "stress" y desde que llegó a la adolescencia y tuvo que asumir la responsabilidad de comandar el grupo, comenzó a arrancarse los pelos de los brazos y piernas, lo que le da un aspecto extraño y diferente del resto del grupo, pero le permite abstraerse en él mismo y olvidarse durante algunos minutos de administrar un grupo tan diverso, y con comportamientos tan dispares.
A veces nos sentamos con Guga, en la tranquilidad de la Escuelita, y él viene a hacer grooming en mi, como una demostración de cariño de un hijo para con su padre, y me acuerdo de él, cuando era un bebe inocente, que no tenía ninguna responsabilidad y jugaba el tiempo todo, y hoy, con menos de 10 años, ya tiene la responsabilidad de comandar un grupo que cada día es más como decimos en el Brasil "de la pesada". Esa es la vida dura, mi hijo, de un dominante, le susurro en su oído, sabiendo que él me entiende.
Dr. Pedro A. Ynterian
Proyecto GAP Internacional, Presidente
SOROCABA SANCTUARY





