Projeto GAP

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Ahora una familia unida

Guga, Sofia y Samantha (Proyecto GAP)
 
Guga, Sofia y Samantha (Proyecto GAP)
SANTUARIO DE SOROCABA

Semanas atrás, realizamos una integración de Sofia, bebê chimpancé con un año y medio de edad, con su madre biológica Samantha. Sofia fue criada por humanos, ya que su madre no consiguió amamantarla. La segunda fase de la integración fue concluida el pasado viernes 1º de abril, cuando su padre biológico, se juntó a ellas.

Durante meses llevamos Sofia para que Guga la conociese y desarrollase intimidad con ella, pero siempre a través de las rejas. Guga siempre amó bebes y él fue responsable en los últimos 10 años, por el cuidado e introducción de otros bebes huérfanos, en la rutina del Santuario. Emilio, Carlos, Claudio, Carolina y Billy fueron bebes que Guga cuidó, algunos cuando él era bebe también y crió sólidas raices de amistad, que duran hasta hoy.

Ya habíamos hablado con Guga dias atrás y explicado que él se juntaría con Samantha y Sofia, en el nuevo recinto donde ellas vivían, el cual se comunica por un tunel aereo con el suyo. El estaba ansioso por el re-encuentro. Primero lo dejamos entrar en el tunel y lo juntamos con Samantha, con la cual se abrazó, después de varias semanas de separación.

Después vino la parte más delicada. Colocamos Sofia en el corredor, para que ella se relacionase con él por la reja, sin nuestra interferencia. Sofia estaba con miedo, ya que el tamaño de Guga impresiona, siendo el doblo de la madre, y como todo macho dominante a veces es rudo. Después de mas de dos horas de contacto, cuando Guga ya estaba mas calmado, tomamos la decisión: dejamos Sofia entrar en el recinto del padre. El fue atrás de ella, tentando el contacto fisico y ella intentaba huir de él, hasta que en un momento él consiguió agarrarla, le hizo un gesto de cariño, y ella permitió que él la abrazase, comenzando la integración tan deseada por todos.

Samantha no interfierió en el contacto, ella parecía estar confiada – más que nosotros – que todo iría a correr bien, y que el padre sería un excelente compañero para su primera hija. Esa noche los 3 dormieron juntos, y padre e hija jugaron hasta cansarse.

A pesar del encuentro con su familia, Guga quedó dividido, ya que desde el otro lado de la calle, su grupo, que también convivió con él durante años, gritaba y lo incentivaba para que todo corriese bien. Guga quería estar en ambos lados. Y eso será lo que sucederá en el futuro, ya que no podemos dejar a Sofia con el grupo todo, pues es muy pequeña para defenderse y la madre está nuevamente embarazada, y va a tener bebe en corto tiempo. Guga pasará algunos dias con su grupo y otros con su familia, para conseguir cumplir sus responsabilidades de padre por un lado y de mentor de su grupo por la otra.

Dr. Pedro A. Ynterian
Presidente, Proyecto GAP Internacional