Curiosidades - Informaciones
El espectaculo del nacimiento de una vida
TESTIGO PRIVILEGIADO
Quizás esto era lo que me faltaba ver en mi vida con los chimpancés: el nacimiento de un bebe chimpancé, un espectaculos maravilloso.
Samantha practicamente esperó por mi para tener el bebe a mi lado, y hasta con mi ayuda. Era el viernes 10 de Junio, cerca de las 9 de la mañana, yo le había dado entrada a Guga en el recinto de la Samantha para que pasase el dia con ella y su hija Sofia. Yo entré atrás de él.
Samantha y Sofia estaban en el recinto al lado, fuimos en su busqueda. Samantha apareció en la puerta de acceso y estaba con prisa. Algo estaba sucediendo, Guga la saludó, observó su trasero y continuó en su camino buscando a Sofia. Samantha vino hasta mi, paró un minuto, ví en su rostro las contracciones del parto inminente, el dolor comenzava a perturbarla, y buscaba con ansiedad un local para se acostar. Fui junto con ella, reposó en la red externa, boca abajo, las contracciones aumentaban, ella gemía lentamente, corrí para avisar a los tratadores que hacían la limpieza de los dormitorios.
Cuando regresé, el parto ya habia comenzado, la cabeza del bebe ya salía parcialmente y ella lo agarraba con una de las manos. Yo le hice cariños, para mitigar el dolor, sin embargo, en menos de 1 minuto, el bebe ya estaba afuera, y un minuto mas tarde salía el cordón umbilical azulado y la placenta. Ella abrazaba al bebe y lo limpiaba con su lengua del liquido amniotico que lo recubrió durante 9 meses en su vientre. Sofia intentaba entender lo que estaba sucediendo, aquel bebe ella no lo esperaba. Ella intentó pasar la lengua en él, como su madre, pero esta no la dejó. Yo agarré a Sofia, que con 2 años de edad, es hiperactiva, para dejar que la madre hiciera los procedimientos de limpieza. El bebe gritó. Sofia quedó todavia mas curiosa.
Samantha agarró el bebe y fue a mostrarlo a los tratadores y a las veterinarias, que observaban el parto de lejos, y lo filmaban. Después ella regresó al recinto abierto, que recorrió totalmente, quizás buscando a Guga, el padre, que habiamos separado en el recinto contiguo, por precaución. Después ella agarró un lienzo y forró al bebe, pero el cordón y la placenta quedaban colgando.
Samantha demostraba los mismos problemas de los otros dos partos anteriores. No sabía cargar el bebe, colocarlo cerca de su pecho, cortar el cordón y comer la placenta, lo que otras madres hacen con rapidez. Sofia la seguía por todas partes. La historia se repetía, regresó al dormitorio, envolvió al bebe nuevamente y lo dejó en el piso. Si Sofia o yo intentabamos agarrarlo, ella no lo permitía. Guga, desde la ventana, pedía para entrar y ayudar, pero no queríamos correr ese riesgo.
Después de 4 horas sin que ella cargase el bebe, decidimos nosotros hacerlo, de forma de cortar el cordon, calentarlo y comenzar a alimentarlo, ya que la mañana era muy fria. Todos los esfuerzos que hicimos en los meses anteriores para entusiasmarla a cuidar de su bebe, no funcionaron. Llego a pensar que ella cree que la cosa funciona así: ella tiene el bebe, nos lo entrega y un año después lo devolvemos, saludable y alimentandose por si propio. Para evitar anestesiarla, abri todos los corredores y dormitorios para que ella circulase y yo me quedase junto al bebe. Fue lo que sucedió.
Lo mismo sucedió con Sofia, dos años atrás, y con Sara, un año atrás.
Suzi llegó a este mundo, con una buena salud y bien viva. Está mamando bien, ya la llevamos para que Samantha la viese y la tocase, mas la historia se repite y es posible que este sea el último parto de ella en los proximos años, ya que perdemos la esperanza de que podríamos vencer su falta de interés de cargar la hija y alimentarla, que es lo que se niega a hacer, tal vez, porque con ella sucedió la misma cosa: fue retirada de su madre, Ditty, a pocas horas de su nacimiento, para ser criada por humanos.
Participar del parto de una bebe chimpancé es una experiencia extraordinaria, que pocas personas han tenido ese privilegio. Después de la belleza de contemplar un nacimiento rápido, limpio y perfecto, de una chimpancé de poco mas de 12 años de edad, creo mas que nunca, que condenar eses seres a la vida miserable e indigna que le hemos proporcionado, es una aberración mas del sentimiento humano.
BIENVENIDA SUZI, UNA NIETA ADOPTIVA NOTA 10!
Dr. Pedro A Ynterian
Presidente, Proyecto GAP Internacional
Quizás esto era lo que me faltaba ver en mi vida con los chimpancés: el nacimiento de un bebe chimpancé, un espectaculos maravilloso.
Samantha practicamente esperó por mi para tener el bebe a mi lado, y hasta con mi ayuda. Era el viernes 10 de Junio, cerca de las 9 de la mañana, yo le había dado entrada a Guga en el recinto de la Samantha para que pasase el dia con ella y su hija Sofia. Yo entré atrás de él.
Samantha y Sofia estaban en el recinto al lado, fuimos en su busqueda. Samantha apareció en la puerta de acceso y estaba con prisa. Algo estaba sucediendo, Guga la saludó, observó su trasero y continuó en su camino buscando a Sofia. Samantha vino hasta mi, paró un minuto, ví en su rostro las contracciones del parto inminente, el dolor comenzava a perturbarla, y buscaba con ansiedad un local para se acostar. Fui junto con ella, reposó en la red externa, boca abajo, las contracciones aumentaban, ella gemía lentamente, corrí para avisar a los tratadores que hacían la limpieza de los dormitorios.
Cuando regresé, el parto ya habia comenzado, la cabeza del bebe ya salía parcialmente y ella lo agarraba con una de las manos. Yo le hice cariños, para mitigar el dolor, sin embargo, en menos de 1 minuto, el bebe ya estaba afuera, y un minuto mas tarde salía el cordón umbilical azulado y la placenta. Ella abrazaba al bebe y lo limpiaba con su lengua del liquido amniotico que lo recubrió durante 9 meses en su vientre. Sofia intentaba entender lo que estaba sucediendo, aquel bebe ella no lo esperaba. Ella intentó pasar la lengua en él, como su madre, pero esta no la dejó. Yo agarré a Sofia, que con 2 años de edad, es hiperactiva, para dejar que la madre hiciera los procedimientos de limpieza. El bebe gritó. Sofia quedó todavia mas curiosa.
Samantha agarró el bebe y fue a mostrarlo a los tratadores y a las veterinarias, que observaban el parto de lejos, y lo filmaban. Después ella regresó al recinto abierto, que recorrió totalmente, quizás buscando a Guga, el padre, que habiamos separado en el recinto contiguo, por precaución. Después ella agarró un lienzo y forró al bebe, pero el cordón y la placenta quedaban colgando.
Samantha demostraba los mismos problemas de los otros dos partos anteriores. No sabía cargar el bebe, colocarlo cerca de su pecho, cortar el cordón y comer la placenta, lo que otras madres hacen con rapidez. Sofia la seguía por todas partes. La historia se repetía, regresó al dormitorio, envolvió al bebe nuevamente y lo dejó en el piso. Si Sofia o yo intentabamos agarrarlo, ella no lo permitía. Guga, desde la ventana, pedía para entrar y ayudar, pero no queríamos correr ese riesgo.
Después de 4 horas sin que ella cargase el bebe, decidimos nosotros hacerlo, de forma de cortar el cordon, calentarlo y comenzar a alimentarlo, ya que la mañana era muy fria. Todos los esfuerzos que hicimos en los meses anteriores para entusiasmarla a cuidar de su bebe, no funcionaron. Llego a pensar que ella cree que la cosa funciona así: ella tiene el bebe, nos lo entrega y un año después lo devolvemos, saludable y alimentandose por si propio. Para evitar anestesiarla, abri todos los corredores y dormitorios para que ella circulase y yo me quedase junto al bebe. Fue lo que sucedió.
Lo mismo sucedió con Sofia, dos años atrás, y con Sara, un año atrás.
Suzi llegó a este mundo, con una buena salud y bien viva. Está mamando bien, ya la llevamos para que Samantha la viese y la tocase, mas la historia se repite y es posible que este sea el último parto de ella en los proximos años, ya que perdemos la esperanza de que podríamos vencer su falta de interés de cargar la hija y alimentarla, que es lo que se niega a hacer, tal vez, porque con ella sucedió la misma cosa: fue retirada de su madre, Ditty, a pocas horas de su nacimiento, para ser criada por humanos.
Participar del parto de una bebe chimpancé es una experiencia extraordinaria, que pocas personas han tenido ese privilegio. Después de la belleza de contemplar un nacimiento rápido, limpio y perfecto, de una chimpancé de poco mas de 12 años de edad, creo mas que nunca, que condenar eses seres a la vida miserable e indigna que le hemos proporcionado, es una aberración mas del sentimiento humano.
BIENVENIDA SUZI, UNA NIETA ADOPTIVA NOTA 10!
Dr. Pedro A Ynterian
Presidente, Proyecto GAP Internacional












